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Leopoldo y Juan no pudieron decírselo a la ONU

Ni Juan ni Leopoldo pudieron acercarse el sabado a un hotel de Sevilla a contar su historia. Y no pudieron hacerlo porque ya estan muertos. Juan Perez Silva murio buscando a su madre. Leopoldo Iglesias Macarro fallecio luchando por dignificar publicamente la lucha antifranquista. Ellos, como muchisimas otras personas que se han ido de este mundo sin encontrar la justicia que llevaban reclamando toda su vida, no pudieron decirselo a la ONU.

Juan Perez Silva: “Encontrar a mi madre. Ese es el paso mas gordo y creo que no se va a dar”

“Me da pena que se haya producido tan tarde”, contaba Juan hace unos anos desde su telefono fijo, en su casa de San Jose del Valle (Cadiz), sobre el reconocimiento oficial de la muerte de su madre. Su madre era Maria Silva, Libertaria, superviviente de la matanza de Casas Viejas, asesinada por los golpistas en agosto de 1936. El Juzgado de Primera Instancia e Instruccion de Chiclana de la Frontera (Cadiz) declaro, 75 anos despues, su fallecimiento legal y ordeno la inscripcion de su muerte en el Registro Civil. Tras la sublevacion del 36, se dictaron ordenes especificas para no registrar a las victimas con la clara intencion de dejar el menor rastro posible y todavia hoy sigue costando sudores hacerlo.

Juan Perez Silva vivio para ello, para encontrarla. Recorrio juzgados y fue de un lado a otro a pesar del cansancio, la desesperacion, el cierre de puertas en las narices. El solo tenia 13 meses cuando mataron a su madre, embarazada en aquel momento. En su voz, ya anciana, se notaba el hartazgo mezclado con el miedo a morir sin conseguir la justicia, la verdad y la reparacion. “El caso de Juan, que habria venido sin duda a contarselo a la ONU, es uno de tantos miles en los que la falta de politica decidida en la recuperacion de la memoria historica ha concluido con su propia muerte sin haber podido cerrar los duelos de sus familiares asesinados“, explica el historiador Jose Luis Gutierrez, autor del libro Casas Viejas. Del crimen a la esperanza. Juan perdio tambien a su padre, Miguel Perez Cordon, asesinado en Cartagena, del que al menos supo donde habian enterrado sus huesos.
Maria Silva, Libertaria.

Cuenta el periodista Antonio Ramos que solo dos meses antes de fallecer, Juan planto en el patio de la casa de Blas Infante un rosal, en recuerdo a aquel otro que florecio, traido aun con ascuas, por el Padre de la Patria Andaluza desde Casas Viejas. “Poco a poco empezo a perder la esperanza en encontrar los restos de su madre y en que el supuesto interes de las instituciones por la memoria historica fuera algo mas que una moda pasajera”, escribe Salustiano Gutierrez.

El sabado, Juan no pudo poner a su madre como ejemplo de quienes sufrieron una doble muerte, la real y la de esfumarse de la historia. Ni pudo contar que le quedaba lo mas dificil: encontrar su cuerpo, uno de los casos que iba a investigar Baltasar Garzon. “Ese es el paso mas gordo y creo que no se va a dar”, aseguro poco antes de morir. No pudo decirselo a la ONU.

Leopoldo Iglesias Macarro: “La lucha continua mientras no encontremos a los 150.000 desaparecidos en las cunetas. La busqueda de sus asesinos tambien”

“La Ranilla tenia capacidad para 300 o 400 personas y yo te puedo asegurar que cuando entre en el ano 1949 alli habia mas de 3.000 personas. Para que te hagas una idea, en las celdas, que en principio eran individuales, podian llegar a haber siete u ocho presos. Sin muebles, dormiamos en el suelo y solo contabamos con un agujero en una esquina para hacer nuestras necesidades a la vista del resto”. ?Y como logro sobrevivir? “Gracias a la comida que nos enviaban de fuera y a la Organizacion Socorro Popular Antifranquista, que evito por todos los medios que ninguno de los presos politicos murieramos de hambre”. Lo cuenta Leopoldo Iglesias Macarro en una entrevista en Casco Antiguo, en 2007, recogida en todoslosnombres.org. Comenzo a vivir -continua- cuando murio Franco. Fallecio hace solo unos meses en Sevilla, rodeado de amigos, con los cantos de La Internacional. El tampoco pudo decirselo a la ONU.

Leopoldo, que tambien fue Gabriel y Bruno -nombres para escapar del control franquista- fue un activo militante comunista, enlace de la guerrilla, que no descanso ni un dia en su afan por devolverle a este pais la dignidad. “Mi padre decia: ‘Cuando sali de prision no me sentia libre porque las carceles estaban llenas de companeros; hasta que no salga el ultimo, yo tambien me sentire preso‘. Y despues, siguio repitiendo: ‘La lucha continua mientras no encontremos a los 150.000 desaparecidos en las cunetas…’. La busqueda de sus asesinos tambien continuara…”, recuerda Pepe Iglesias, su hijo, que lleva consigo el trabajo de padre. “Gente como el, desde las asociaciones de expresos y represaliados antifranquistas, inicio ese trabajo. Es un legado que nos corresponde continuar. Y parece que, al final, lo vamos a ir consiguiendo. Solo puedo estar orgulloso de su dedicacion y vivir la vida con las ausencias”, anade Pepe, que atiende a Andalucesdiario.es desde el mismo sitio donde ayer habria estado tambien Leopoldo: en Madrid, en el acto de homenaje a Gervasio Puerta, historico presidente de la Asociacion de expresos y represaliados politicos.

Pepe no sabe que le habria dicho su padre a la ONU, pero si esta seguro de una cosa: “Estaria contento, mi padre habria disfrutado con esta noticia. Este es un pais que esta teniendo un comportamiento miserable con esa generacion ejemplar de hombres y mujeres. Es lamentable que el genocidio se haya tenido que investigar desde Argentina, mientras que aqui el Estado ha puesto todo su esfuerzo en echar del sistema a los jueces y fiscales que se han preocupado por investigar los crimenes del franquismo”. Pepe es rotundo: “No van a extraditar a nadie, eso lo sabemos, pero algunos asesinos y torturadores van a salir a la calle senalados. Recordemos que hace ya unos anos la ONU censuro al Gobierno espanol por no cumplir la Ley de la Memoria Historica, solo que hoy la situacion es mucho peor. Este gobierno ultraderechista ha cerrado la oficina de victimas del franquismo y ha condenado a la muerte por falta de medios a la Ley de Memoria Historica. A muchos les robaron la ninez, la adolescencia, la juventud, la vida… Y quieren seguir manteniendolos enterrados”, concluye. Ni su padre queria abrir heridas. Ni el tampoco: “Lo que queremos es cerrarlas”.


Fuente: http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/juan-y-leopoldo-no-pudieron-decirselo-a-la-onu/

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